Planta un árbol convencido,
aunque el sitio en que lo plantes
no sea tuyo y mueras antes
de saberlo florecido,
que hará un pájaro su nido
a su abrigo acogedor,
que a un hombre trabajador
dará su sombra propicia,
y que todo beneficia
lo que se hace por amor.
Tiende tu mano al vecino
porque sí, por elegancia,
que no todo sea ganancia
a lo largo del camino,
cambia de sabor el vino
cuando no hay con quien brindar,
¿qué harás con atesorar
y ser opulento en bienes,
si entre tus bienes no tienes
el bien supremo de dar?
(Antonio Alejandro Gil)
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